martes, 15 de septiembre de 2009

¿Dónde amor?



"La verbena" Maruja Mallo


¿Dónde te buscaré amor
sin la brújula algarera de tus risas
y sin nortes en mis sienes?

¿En qué rompiente, espuma?
¿En qué quebrada, arroyo?
¿En qué aposento, tálamo?

¿Dónde te hallaré mi bien
que me pierdo en las métricas exiguas
y extravié mis cardinales?

Mañana, en la pira del horizonte
preguntaré al sol
que es hermano de tus fuegos.

Salvaterra

¡Salvaterra, beira e linde, atalaia
Loma de fronteira,
Rio caudaloso
Caracolada escaleira!.

¡Salvaterra, inconmensurable alfaya
confín e soleira,
gula de limos
sábalo e lamprea!.

¡Nobre Salvaterra de nobres albaceas
trasfega e mestizaxe
Rio Miño, Rio Tea
berce de liñaxe!.

¡Salvaterra, salvahomes
ruta de conquista
fermosa vista
heráldica de nomes!.

¡Terra franca, expedita aduana
cofre de sarmientos
Fillaboa, ribeira romana
éxtase de caldos, libamentos!.

¡Penedo dá Cruz
Festas de San Roque
de cativo aquela luz...
...meu tesouro un palitroque!

¡Salvaterra, na tua beira curo a miña pena!.

video

domingo, 13 de septiembre de 2009

La partija





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En los últimos ciento cincuenta años el progreso y la evolución han experimentado un desarrollo exponencial. Hemos pasado de una Europa feudal a la era de las nuevas tecnologías. La proliferación de líneas de alta tensión, antenas de telefonía móvil, estaciones de transformación eléctrica, y aparatos diversos han generado la aparición de nuevas enfermedades como el síndrome del microondas y multitud de cánceres. Lo peor es que no hemos tenido tiempo virtual para asimilar todos esos cambios, porque todo proceso requiere una aclimatación idónea. El documento que adjunto es una partija auténtica del año 1843, en la que un amanuense redacta y escribe sobre bienes fincables (así le llaman) y algunos enseres de la época que Marcos López y su mujer María Antonia Alonso legan a sus ocho hijos. Es conmovedor la austeridad y simpleza de dichos bienes, pero no es menos revelador, la utilidad creativa de los mismos. ¿Somos más felices?, ¿Hay urgente necesidad en nuestras posesiones?. El relato subsiguiente es una historia ficcionada que pretende reflexionar sobre lo expuesto.




Un sol moribundo declina en su elipse tiñendo de sangre el espejismo de las Islas Cíes. La Ría de Vigo acuna en su seno tranquilo unos galeones derrotados. En el puerto las gaviotas graznan estridentes y con más juicio que algunos arquitectos defecan en el tocho arquitectónico del Media Mark, y los vigueses cantamos a coro “nosotros no somos tontos”, sin alcanzar a ver la rompiente espumosa de las olas. En el mercado de la Piedra, dos chavales escuchan “el canto del loco” en un ipod estridente, que es un artilugio que ha provocado que a la mayoría de los adolescentes se le cure la trompa esa que dicen que tiene Eustaquio. Caminan distraídos, como errabundos y en un momento dado se sientan en un portal de la calle Real.
-¿Sabes tío? En cuanto cumpla los dieciocho el viejo me pilla la S-max. Es un espumeo de moto.
-Pues vale una pasta. Fijo que triunfas.
-¿Qué tal te va la psp?
-Bah, estoy un poco mosca porque dicen que va mucho mejor la nintendo DSI.

Corre una brisa que entra paralela a la costa desde Monteferro y provoca una danza casi sincrónica en los tamarindos. Algunos periódicos se alzan en el espacio como si tuvieran vida propia y las hojas y algunos plásticos desechados se unen en una espiral eólica que los eleva y los desciende al suelo como si el viento fuera una alegoría de la fama.
-Mira, ahí va mi hermano. ¡Eh Nando!.
Un hombre joven se acerca a los dos muchachos. Su rostro cetrino los mira con agrado y les habla:
¡Qué hermanito, ¿colgando clase o qué?
Se cruzan algunas frases entreveradas con risas y empellones y sus gestos son descarnadamente gráficos al paso de una chica que lleva una falda testimonial más pequeña que la lencería que pretende ocultar. El hombre del rostro cetrino se despide y se aleja enfilando en dirección a la Colegiata. Uno de los adolescentes se sume en un silencio prolongado. La Brisa intensifica su brío y desordena su flequillo. Un legajo de papeles se engancha en la reja de un sumidero.
-¿Qué pasa? Estás de bajón. -Le interpela su acompañante-
-Me preocupa mi hermano. Desde hace dos años ya, su salud es chunga. Tiene una historia rara, creo que le llaman “Síndrome del microondas” o electrosensibilidad, bah no estoy seguro. Está siempre hecho polvo y no es el mismo Nando de antes.
-Joder que fuerte.
-Sí, le afectan las radiaciones de los aparatos.
Los papeles siguen aprisionados entre los barrotes del sumidero y el viento que arrecia por momentos, los hace flamear generando un flap flap continuo, como el que producen esas máquinas de contar dinero, que son raras como un ectoplasma que sólo se aparece en las dependencias de los bancos.
- ¿Te has parado a pensar alguna vez cuántos aparatos tienes en casa? Yo he hecho la cuenta ¿Sabes?. En la cocina: la vitro, el horno pirolítico, la campana, el combi, el lavavajillas, el microondas, la licuadora y un televisor de 17 pulgadas y ya van ocho; en el salón: la pantalla plana, el home-cínema, el dvd, el decodificador de satélite y el tdt, la torre hifi, y un ampli , aparte del deshumificador y van otros ocho; en mi habitación tengo el ordenata de sobremesa con la impresora, la play station y mis dos móviles; ¿Cuántos van ya?
-Tenías 16 aparatos y con los cinco de tu habitación cuento 21.
-Vale, pues sigo. En las habitaciones hay dos inalámbricos y mi viejo tiene en su estudio el portátil y una PDA del curre, aparte del aparato de aire acondicionado del pasillo. 26 cachivaches en mi casa. ¡Joder parecemos una sucursal del Media Mark!.
Por fin una impelente bocanada de aire libera el legajo de papeles aprisionado en el registro fecal y el sumidero pierde su presa. Estos reptan por el pavimento, incardinales y como si de un emplasto de celulosa se tratase se adhieren a la tibia de uno de los muchachos.
.¿Y esto? Fíjate parecen documentos antiguos.
-¡Que dices! Será publicidad de alguna tienda de anticuarios. Aquí en las calles viejas hay varios.
Detienen su mirada en lo que parece ser unos ajados papeles sepia con unos trazos de anacrónica caligrafía. No están encuadernados al estilo cartoné, ni siquiera tienen grapas. Su unión es un rudimentario cosido de hilo viejo sin guardas y el tacto de las manos sobre su superficie es polvoriento, nada que les haga recordar al tacto regular y pulido de los folios DIN.
No hablan. Una curiosidad tácita les ha hecho olvidar su anterior conversación. Está sonando “la suerte de mi vida” que apaga sus agudos a un nivel imperceptible cuando el potenciómetro de volumen censura sus decibelios. Leen:
- Tasa de los bienes fincables de Marcos López y su mujer María Antonia Alonso, vecinos que en su día fueron de la feligresía de Santa Columba de Viñas de Louro y lugar de Farrapa de ella para dividirla entre sus ocho hijos …-. Diecisiete de agosto de 1843
-Va a ser que algún coleccionista ha perdido estos papeles, tío.
-Ya te digo
-debe ser una herencia o algo así. Seguro que los que heredaron se montaron en el dólar. A ver que pone:
“ un barril de diez calabazos en 24 reales, dos palos para una grada en tres reales, una garlopa vieja de cuatro reales, un cepillo en medio uso a tres reales, un formón y una gubia en dos reales
-Pues no parece que todo esto sirva para gran cosa. Digo yo que ya podía dejarles a sus hijos una cuenta millonaria en un banco suizo.
-A ver sigue leyendo
Diez reales valor de “metad” del “ferro” del monte, una laya de bayeta que resultó ser de un capote, una chaqueta de Segovia usada en dieciséis reales, mitad de la artesa en quince reales,
-Bueno tio no te rayes. Pasa del papelorio ese. ¿Hace una birra en el Paco.?
-¡Venga va!.
Los adolescentes se alejan entre una urdimbre de calles viejas, el último vestigio reconocible de un Vigo Marinero, de lo que fue una ciudad de litoral. En el suelo una partija de 1843 comparte suciedad con alguna cajetilla de Malboro y envoltorios de bollería industrial. En las escaleras del atrio de la Concatedral de Santa María de Vigo, un joven de rostro cetrino mira con hostilidad a un grupo de niños que pulsan fascinados la pantalla táctil de de uno de esos teléfonos de última generación. Cae la noche sobre el Hotel Bahía y los tejados del Vigo viejo
.Hay un extraño sosiego en las gaviotas silentes.

jueves, 10 de septiembre de 2009

Pi


Galatea de las esferas-Dalí



De tu amor
mi corazón centrípeto
como baile de peonza,
giro de derviche
o círculo perfecto.



De tu amor,
esfera en tus espacios,
pelota de tus juegos
naranja que pende en tu rama
o rotonda en tus direcciones.



De él ¡tan sordo!
orbe de tu cósmos,
en tu anillo Saturno y saturnino,
la "o" de mi amor deparado
la vocal perfecta de una pasión profesada,
la masculina vocal de mi devoción sagrada.

Y un día
me soñé redondo en tus afectos,
circunferente a tu contorno,
la rueda que traccionas,
orondo de tus besos.

Cuando desperté,
quebré la punta a mis compases
sin hallar tu intersección.

Los Chivos

" El Calvario"-Roberto Ossaye crea dentro del lienzo su propia revolución. Una lucha que no se manifiesta en aspavientos, en alaridos cromáticos ni en climáticos arrebatos de exaltación. Su obra posee el peso y la contundencia de una disensión bien planteada, concreta, inapelable. El terror de la dictadura de Ubico aparece reflejado en rostros que bordean el grito y el dolor.
El conflicto no está en la representación de hombres armados, sino de hombres que se tragan su llanto y que esperan austeros el momento del golpe. Estos juegos visuales no eran fácilmente perceptibles por la oficialidad guatemalteca. Pero a su modo, Roberto Ossaye pelea y gana una revolución silenciosa, aterida al lienzo y al retrato de una sociedad angustiada pero vital y poderosa.




Conjugarás el imperativo
monocorde y diapasón,
repudiando las gramáticas transitivas
en una satrapía de pronombres.



Someterás la ósmosis de los carteros
a los renuentes de tus espejos,
aquellos que pisen tus sombras,
algunos réprobos de lo infalible
y a estos veraces en sus rapsodias.



Condenarás a los Houdini de tu retórica,
todas las ciencias,
un lápiz de trazo díscolo,
un rotativo que no rota en tu eje,
al mariscal prestidigitador de blancas palomas
a los pájaros y a los masones
y a los cojos, por su heterodoxia de los desfiles.



A tu diestra
sentarás a los cateteristas de tendencias,
a los domados piafantes de entelequias,
empachados feligreses de tus obleas,
parlamentarios okupas de pesebre,
dos celdas, propiedad conmutativa de sufraguistas
y un gobierno jaculatorio de gorgoritos.



En la soledad,
te obsesionarán los ángulos,
los diletantes fariseos de tu himno,
la endeble arquitectura del miedo,
el dedo del magnicida.