martes, 11 de agosto de 2009

Como un sol Escandinavo.





"Circo fantasía" Frances Subarroca

La verdad desnuda como un nacimiento

la mentira en una pasarela de París.


El honesto es pobre como el papel de los periódicos


y su antónimo copioso como las refecciones monacales.


El justo es austero como los monosílabos,


el tramposo feraz como la lengua de las comadres.



La paz es el dolor de cabeza de un egiptólogo,


la guerra fácil como la pedagogía de preescolar.


El consecuente es a la aritmética de la suma


lo que el digresor a la coma de los decimales.


Los ricos de piedra

los pobres de barro.


La indulgencia es una recta en el vuelo de una mariposa,


la compasión el sueño descifrado de un lactante.


La generosidad está en el lugar que mueren las golondrinas

y la armonía en una urna de Afganistán.


La equidad es la antropología de una o dos intenciones

Con todo:

La esperanza debe ser un sol escandinavo.





lunes, 10 de agosto de 2009

Los cuerdos en la diáspora




"Naufragada del exilio" Cecilia Zamudio


Los cuerdos en la diáspora,
circo en tanto, baturrillos y zarandajas
gañotes y correveidiles.

En este Belén viviente,
Cristo es el alter ego de un político
y el asno, su ascendiente en la cúpula del partido.

Reajes del fisco, chabacanada y patanería.
Linotipistas escatológicos vierten mierda
por la exclusa de las imprentas.

Tubos catódicos reactivan esquizofrenias,
empujando al crimen por emulación
y los locos son audiencias
auditorios y auditores.

El buen tino se ha ido,
alguién pregunta si "tino" es un freaky,
ningún gepeese (gps) se instala en la razón,
perdida está,
en la batuta de un abominable sátrapa del mundo.

Un gurú financiero sacude su caspa en Wall Street
mientras en Kinshasa fenecen avalanchas de niños óseos.

Meso mi pelo con mis manos finas,
porque ningún trabajo arrugó sus pliegues,
agrietó su palma o encalleció su relieve.
Meso mi pelo nevado en las vicisitudes
en un gesto cansino de perdedor virtual
que no ha jugado al poker de tahúr
de los derechos ejercitados.

Tanteo en la ceguera de la caverna,
el contorno exacto de una sóla verdad,
pero Platón ha muerto
a manos de estos grecofóbicos iconoclastas.

Enmudezco.
Cruje el mundo en su vértebra de los bosques.

Sonrío patibulario,
opacos córvidos sobrevuelan los museos,
como una funesta ornitología de nuestros templos,
que repisan en sus pilares
presagiando el sepelio de sus adeptos,
el quebrado fuste de sus columnas de intelecto.


domingo, 9 de agosto de 2009

La Guerra del abuelo


"Guernika" Pablo Picasso


He visto llegar a mi hermano

demudado su rostro,

con una máscara en su semblante de cainismo.

Le he visto arrebatado de su alma,

con el fratricidio en sus ojos acerados,

lastrado por una causa,

unido a ella y traidor a si mismo,

a lo suyo, a cuanto le pertenece.

Mi hermano puso fervor en el conflicto,

engullido por él, rubricó sus actos,

su brutal levantamiento.


Encolerizado gritó odios corales

y comprimió su ira en corporaciones de ella,

perdiendo su humanidad,

cuando quebrantó otras.


Como a él, he visto en el frente,

vecinos, padres, amigos,

parapetados, aliados o enfrentados

parentescos a la gresca,

en un pandemonium de afectos rotos,

en el puzzle disperso de un retrato familiar.


He visto la delación de la carne,

parricidios.

Lamenté la efervescencia de los picapleitos,

la usura del extraperlista,

la arbitrariedad de los pelotones de fusilamiento,

la aniquilación de los apóstoles inocentes

y a estos profanando confesionarios,

boquirrubios, culpables y sediciosos.


He visto rogar a una mujer

a su hermano que intriga su viudedad

y a la misma desdichada,

implorar al marido el hálito de su cuñado.


He visto en la historia

la crónica de un pais alzado,

en los ojos de mi abuelo

una lección del pasado,

el decía que hacemos crecer los gatos

al tamaño de los leones.


Abrazo a mi hermano

y me hago el juramento

de no derramar jamás su sangre.


Una condena de ecos



"Condena de Apolo" Carmen Salamanca



Cercaste tus pabellones a este romero,

estrechaste tus portales a mi holgura,

se desplomaaron tus frisos

sobre mis paisajes

y de tu balcón descolgaste las escalas.



Enmudeciste tu beneficiencia de consuelos.

Capitana de un marcial desafecto,

me confinaste a una reserva de amores,

a tu inanición de caricias de linimento.



Envolviste mi dicha en esparto,

arrugaste mi temple gladiado,

en el coso luché con tu fiera

y venciste ¡venció callando!.



Después,

cuando imploraba la intimidad

de tus nombres,

no hubo mensajeros de tu alma,

ni respuesta de aquellos que dije:

sólo hubo una condena de ecos.

sábado, 8 de agosto de 2009

El carbonero

Franc Marz (Pájaros 1914)




Se lanza una y otra vez sin desmayo contra la vidriera de mi ventana. Lo hace con una agresividad impropia de su tamaño y de su especie, alada y empecinadamente. Golpea los cristales con su frágil cuerpecillo paseriforme, impulsado desde su posadero habitual, en un camelio que crece en la vertical de dicha ventana. Desde las primeras horas de la mañana y hasta bien entrada la tarde, se emplea a fondo, hasta el punto que temo desfallezca en el intento y se muera. Es un Carbonero Común e intenta construir su nido, pero no está dispuesto a permitir intromisiones en la intimidad de su casa. Lo que ve, no es otra cosa que su propio reflejo en los cristales, pero para él, ese que aletea en los vidrios frente a su incubadora, es un rival, un intruso, alguién a quién hay que desterrar de sus dominios. El carbonero se enfrenta a un invencible fantasma, a un reflejo irreductible, porque empleará la misma fuerza en resistir que la utilizada en ahuyentarle, al ser ambos la misma cosa, . Y pienso entonces en nosotros, obsesionados con un reloj omnipresente para entrar y salir de todos lados, por un compulsivo deseo de satisfacer lo inmediato, con esa meta que no va más alla de anhelos materiales detrás de una vitrina de cualquier centro comercial, pienso en nosotros, que nos irrita que el vecino tenga un coche de segmento superior al nuestro, que crispamos una reunión defendiendo los intereses partidistas de un político, al que le importa una mierda que ganes setecientos euros al mes, en todos nosotros que nos inventamos fantasmas y rivales absurdos, como el carbonero y que, hasta entonces, dejamos de ver lo que de verdad está lleno de enjundia en la vida.

Y en ese momento olvidas cómo se respira mejor, lo cálido que es un beso, hasta qué punto es reconfortante un abrazo o que no te duele nada. Olvidas a los olvidados. Por encima de cualquier propósito santón, pasando de beatificaciones y credos venenosamente jerarquizados, es curioso como nos volvemos devotos de fraudulentos profetas disfrazados de benefactores, de cadenas de consumo, de medios de comunicación tendenciosos, de procesos de producción alienantes. Somos ultras del equipo del barrio y desayunamos con el crupier de un casino. Olvidamos utilizar la nariz para intuir la primavera y nos apuntamos a un inverno siniestro de nieve en nuestras fosas.

Luchamos así con nuestro reflejo que no nos gusta y languidecemos contra una ventana cerrándole la espalda a la vida.

miércoles, 5 de agosto de 2009

Infierno esdrújulo






Es el infierno.
Un cárabo loco que se ensaña aleteando en tu ventana,
el insomnio que te obliga a soportarlo en su porfía,
una pesadilla inmovilista en la que corres y no avanzas,
en tanto unos ojos inyectados en sangre
presencian tu estática impotencia.

Es una egragopila gigante de huesos humanos
un antropofágico apetito al filo de tu humanidad.

Es el averno.
El bisbiseo psicofónico de las casas viejas,
la reciedumbre para perdonar las faltas leves,
el gato esclerótico que tiene hambre,
su antagónico animal aullando lunas.

La muchedumbre de estántigas que acecha al esquizoide
la salud vencida en gráficos
que se rinden a la vertical gravitatoria.
Son las cuencas vacias donde hubo unos ojos,
la mano presa en cavidades infestadas de miriápodos,
la oscuridad de Poe,
los escenarios de Lovecraft.

El inventario inconfesable de nuestro hemisferio
Mr. Hyde de paseo por nuestras conciencias:
¡Somos nosotros!
una polisíndeton de ciénagas
vernáculas sabandijas de sus lodos.


martes, 4 de agosto de 2009

Conceptos



El Alma:
Blanco.
El relieve siniestro de un sudario.

La hoja del sable:

Rojo.
El cárdeno amanecer a la vida.

El mar que engulle y sofoca un aliento agitado:
Azul.
El cielo de esperanza.

La perspectiva de un astronauta:

Verde.
El mimetismo de los ejércitos.

La pulpa lujuriosa de las frutas:
Amarillo .
El fuego intencionado.

Un cerebro desparramado en una calle de Guipúzcua:
Gris.
La materia de los descubrimientos

Francisco, ebanista de generaciones, natural de Guinea:
Negro.
La braga que oculta el rostro de un utltraderechista
.





Pintura de Nuria Vilanova Ferreira.O Porriño